Devocional Bíblico Jesus Is LifeReligión y Espiritualidad

Devocional diario de los diferentes capítulos de las Sagradas Escrituras


Devocional Bíblico Jesus Is Life

HEBREOS 3. VELAR LOS UNOS POR LOS OTROS

Thu, 08 Jan 2026

VELAR LOS UNOS POR LOS OTROS

Hebreos 3:12  Por lo tanto, amados hermanos, ¡cuidado! Asegúrense de que ninguno de ustedes tenga un corazón maligno e incrédulo que los aleje del Dios vivo. 13  Adviértanse unos a otros todos los días mientras dure ese «hoy», para que ninguno sea engañado por el pecado y se endurezca contra Dios. 14  Pues, si somos fieles hasta el fin, confiando en Dios con la misma firmeza que teníamos al principio, cuando creímos en él, entonces tendremos parte en todo lo que le pertenece a Cristo. NTV.

La fe y la relación con el Señor no es asunto puramente individual como muchos creyentes lo creen. El creyente debe comprender que forma parte del cuerpo de Cristo, y por ende, debe preocuparse de la vida espiritual de todos los que forman parte de este cuerpo. Por eso, por medio de este pasaje, el eterno Creador recuerda a todos sus hijos esta verdad hermosa y necesaria. El anhelo de Dios es que todos sus hijos caminen juntos por el camino de la salvación y vida eterna. Animándose unos a otros para que perseveren en este camino pese a las situaciones adversas que se les presenten, no solo la adversidad, sino también venciendo a las tramas de satanás que hará todo lo posible para que el creyente abandone su fe y vuelva a los caminos de su vieja naturaleza de pecado.

El creyente debe ser consciente que la vida cristiana no se vive en soledad, sino en comunidad. Por eso el Espíritu Santo inspiró al autor de esta carta para que instruya a los creyentes a que siempre velen por el bienestar espiritual de sus hermanos de la fe. En esta razón, si un creyente ve que su hermano esta llevando una vida desordenada y pecaminosa, debe exhórtale para que abandone esa vida y vuelva nuevamente a los caminos trazados por Jesucristo. Esta advertencia debe ser oportuna, ya que si lo deja pasar, corre el peligro de que el corazón de su hermano se endurezca más, y no escuche las advertencias que se le haga después. Además, la advertencia debe ser oportuna por que el pecado es astuto. No llega gritando con trompetas, sino susurrando excusas. Poco a poco, puede llegar a convencer al creyente de que Dios no es digno de confianza, de que su camino es demasiado exigente, de que merece algo más cómodo como los placeres de este mundo. Y así, sin que se dé cuenta el corazón del creyente cada vez se hará más duro y la advertencia de la palabra de Dios ya no tendrá ningún impacto en su vida.

Un corazón maligno e incrédulo no es el de alguien que nunca conoció a Dios, sino el de alguien que lo conoció y empezó a alejarse. Es el peligro de la tibieza espiritual, del hábito sin devoción, de la rutina sin relación. Pero a pesar de que el creyente entre en ese estado de tibieza espiritual todavía tiene esperanza de salirse de ese estado, y nuevamente volver al camino de la salvación y vida eterna. Por eso la advertencia es necesaria, el creyente debe estar pendiente no solo de su vida espiritual sino también de la vida espiritual de sus hermanos en Cristo.

Es importante que el creyente se mantenga fiel al Señor hasta el final, pero esta fidelidad no se trata de perfección, sino de perseverancia en el evangelio de la cruz. No de un esfuerzo humano, sino de una confianza constante en Aquel que comenzó la buena obra en su vida. Y esa confianza se fortalece cuando existe una unidad en el cuerpo de cristo, se aman, se exhortan y se recuerdan las verdades del Evangelio cada día. Dios no espera que el creyente cargue solo con las dudas, las luchas o las tentaciones. Él ha dado una familia a sus hijos: hermanos que oren, que hablen con ternura, que recuerden al caído quién es en Cristo. Además, tiene una promesa para los que se mantengan fieles hasta el final. Los creyentes tendrán parte en todo lo que pertenece a Cristo. No solo salvación, sino comunión, herencia, intimidad, gloria. Todo lo que es de Jesucristo será también de los creyentes que se mantengan fieles hasta el final.



HEBREOS 2. PERSEVERANCIA EN EL EVANGELIO

Wed, 07 Jan 2026

PERSEVERANCIA EN EL EVANGELIO

Hebreos 2:1  Así que debemos prestar mucha atención a las verdades que hemos oído, no sea que nos desviemos de ellas. 2  Pues el mensaje que Dios transmitió mediante los ángeles se ha mantenido siempre firme, y toda infracción de la ley y todo acto de desobediencia recibió el castigo que merecía. 3  Entonces, ¿qué nos hace pensar que podemos escapar si descuidamos esta salvación tan grande, que primeramente fue anunciada por el mismo Señor Jesús y luego nos fue transmitida por quienes lo oyeron hablar? 4  Además, Dios confirmó el mensaje mediante señales, maravillas, diversos milagros y dones del Espíritu Santo según su voluntad. NTV.

Existe una feroz competencia  entre los medios de comunicaciones tradicionales, agencias publicitarias, y creadores de contenido digitales por llamar la atención de la población y así ganar más adeptos. Cada uno de estos grupos generan día tras día contenidos informativos, publicitarios, deportivos educativos, gastronómico musicales, humorísticos, etc. y los publican por los diferentes medios digitales, plataformas de streaming y redes sociales. Estos contenidos por lo general distraen la mente de las personas, los enganchan en sus tramas, tanto que algunas veces pierden la noción del tiempo y se olvidan de las cosas que tienen que hacer.

Algunos de estos contenidos digitales circulantes, no son cien por ciento verídicos, algunos son inventados para llamar la atención. Otros tienen algo de verdad, pero otros, tienen la misión de contradecir la verdad. Por eso, todas las personas y en especial los creyentes deben estar atento a lo que ven y escuchan en los medios de comunicaciones tradicionales, plataformas digitales y redes sociales. Más cuando estos contenidos tratan de las verdades que se encuentran en las Sagradas Escrituras. En la actualidad, existen  creadores de contenido que tratan de distorsionar el mensaje de la salvación y vida eterna, por eso el creyente siempre debe estar atento y no dejarse engañar por la trama de estos sirvientes del maligno. Si no está atento, se puede desviar del mensaje anunciado por los profetas del Antiguo Testamento, por Jesucristo y todos sus discípulos.

El anhelo de Dios es que toda la humanidad conozcas su mensaje de salvación, por eso desde un principio, Él ha hablado con claridad: primero a través de ángeles, luego y de manera definitiva a través de su amado Hijo, Jesucristo. El mensaje de salvación no es una sugerencia, ni una opción entre muchas. Es la respuesta de Dios a la necesidad más profunda de toda la humanidad, la necesidad de perdón, la reconciliación y la vida eterna. Y no solo eso: el Señor respaldó su mensaje con poder sobrenatural. Milagros, señales, maravillas y los dones del Espíritu Santo no fueron meras demostraciones espectaculares, sino confirmaciones de la autenticidad y urgencia del evangelio.

La primera fue la Revelación de la Ley, que se transmitió por medio de ángeles; es decir, los Diez Mandamientos. A cualquier transgresión de aquella Ley seguía un castigo estricto y justo. Y la otra Revelación es la fue transmitida directamente por medio de Jesucristo, el Hijo. Por venir en y a través del Hijo es infinitamente más importante que la Revelación de la verdad de Dios que trajeron los ángeles; y, por tanto, cualquier transgresión a ella debe ser seguida de un castigo mucho más terrible. Si no se debe descuidar la Revelación que vino por medio de ángeles, ¡cuánto menos se deberá descuidar la que vino por medio del Hijo!. La revelación de la salvación es demasiado grande como para que él hombre pueda ignorarla, ya que si la ignora, recibirá la condenación en el final de los tiempos. En aquel día, Dios derramara su justa ira sobre todos los que despreciaron el sacrificio de su amado Hijo Cristo Jesús.

Queridos hermanos. Desde un principio, el anhelo de Dios fue que toda la humanidad viviera eternamente en el jardín del Edén, pero debido a su pecado, el hombre fue expulsado de ese paraíso.


Jesús es Dios.Hebteos 2

Tue, 06 Jan 2026

JESÚS ES DIOS

Hebreos 2:8  Pero al Hijo le dice: Tu trono, oh Dios, permanece por siempre y para siempre. Tú gobiernas con cetro de justicia. 9  Amas la justicia y odias la maldad. Por eso oh Dios tu Dios te ha ungido derramando el aceite de alegría sobre ti más que sobre cualquier otro. 10  También le dice al Hijo: Señor, en el principio echaste los cimientos de la tierra y con tus manos formaste los cielos. NTV.

Algunos movimientos religiosos ponen en tela juicio la divinidad de Jesucristo. Algunos aducen que solo fue un profeta al igual que otros muchos profetas del Antiguo Testamento, otros afirman que fue un maestro judío, otros dicen fue un ángel con gran poder, como el ángel Gabriel, y otros llegan a afirmar que en realidad era el hijo de Dios, pero que fue creado al igual que los ángeles del cielo, el hombre y toda la creación misma, que por ende, no comparte la misma divinidad de Dios Padre creador. Cada una de estas afirmaciones son erróneas, ya que contradicen a los pasajes de las Sagradas Escrituras las cuales afirman que: Jesucristo comparte la misma divinidad de Dios Padre y el Espíritu Santo. Que por ende, Jesucristo es Dios.

Para la mente humana es difícil y complicado comprender La divinidad de Cristo, por qué Su divinidad tiene implicaciones muy profundas. Si Cristo es verdaderamente Dios, entonces su enseñanza no es simplemente la opinión de un maestro religioso antiguo; es la palabra de Dios. Si Cristo es verdaderamente Dios, entonces su ejemplo no es simplemente un modelo inspirador para sus seguidores; las enseñanzas de Jesucristo es el modelo definitivo de un estilo de vida para toda la humanidad. Si Cristo es verdaderamente Dios, entonces su promesa de perdón, redención y vida eterna no es simplemente una esperanza piadosa; es una garantía divina.

Además, la afirmación de que Cristo es Dios tiene implicaciones para cómo el hombre entiende el mundo en el que vive. Si Cristo es el creador del universo, entonces el universo no es un accidente cósmico sin propósito. Tiene un propósito, un significado, una dirección. Si Cristo gobierna con justicia, entonces el creyente confiará que, a pesar de las apariencias, la justicia prevalecerá finalmente. Si Cristo ama la justicia y odia la maldad, entonces el creyente puede estar seguros de que su compromiso con la justicia está alineado con la voluntad de Dios. La afirmación de que Cristo es Dios ofrece una esperanza a todos los que abrazan sus enseñanzas. Les asegura que hay un orden moral en el universo, que hay un Dios que se preocupa por la justicia, que hay un propósito en la vida de los creyentes. Esta es la promesa del Evangelio: que el Dios que creó el universo, que gobierna con justicia, que ama la justicia y odia la maldad, se ha encarnado en Jesucristo para la salvación de toda la humanidad.

El Hijo es Dios, eterno y todopoderoso, Él ha sido ungido con gloria, poder y majestad más que cualquier otro ser viviente. Y es el creador del universo, el fundamento de toda la realidad. Estas afirmaciones no son simplemente declaraciones teológicas abstractas. Son afirmaciones que tienen implicaciones profundas de como el creyente entiende a Dios, cómo entiende el mundo, y cómo vive su  vida. Si Cristo es verdaderamente Dios, entonces la fe del creyente no es una fe ciega o irracional. Es una fe fundamentada en la realidad de quién es Cristo y en la promesa de lo que ha hecho por él. El Hijo, que es Dios, que creó el universo, que gobierna con justicia, se entrega a sí mismo por el hombre pecador. Esta es la noticia más buena que el mundo ha escuchado jamás: que Dios los ama tanto que está dispuesto a morir por sus pecados. Y en la resurrección, ve la confirmación de que esta muerte no fue el final, sino el comienzo de una nueva vida, una vida que está disponible para todos los que creen en Cristo

Queridos hermanos. La divinidad de Cristo es el corazón del cristianismo. Sin ella, el cristianismo es simplemente una religión moral más, una filosofía de vida


Filemón 1. INTERCEDER POR EL PRÓJIMO

Mon, 05 Jan 2026

INTERCEDER POR EL PRÓJIMO


Filemón 1:10 Te suplico que le muestres bondad a mi hijo Onésimo. Me convertí en su padre en la fe mientras yo estaba aquí, en la cárcel. 12 Te lo envío de vuelta, y con él va mi propio corazón. 17 Así que, si me consideras tu compañero, recíbelo a él como me recibirías a mí. 18 Si te perjudicó de alguna manera o te debe algo, cóbramelo a mí. 19 yo, Pablo, escribo esto con mi propia mano: yo te lo pagaré. ¡y no mencionaré que tú me debes tu propia alma! 20 Sí, mi hermano, te ruego que me hagas este favor por amor al Señor. Dame ese ánimo en Cristo. NTV.


Asumir la deuda de alguien más, no es una práctica común entre los hombres, ya que en sus corazones reina el egoísmo y el individualismo. Por eso, nadie está dispuesto a velar por su prójimo, y mucho menos asumir sus deudas. En contraste al accionar de la mayoría de los hombres que no conocen a Dios, el creyente debe interceder por su prójimo ante sus acreedores y si está en sus posibilidades, asumir la deuda que puedan tener. No necesariamente debe ser una deuda económica, sino una promesa que no hayan podido cumplir. Está manera adecuada de actuar del creyente fue manifestada por el apóstol Pablo, cuando intercedió por Onésimo ante Filemón.


Onésimo había sido esclavo de Filemón, pero por alguna situación, había huido de las manos de su amo. En el Imperio Romano, la esclavitud era una institución fundamental. Los esclavos no tenían derechos legales; eran considerados propiedad. Un esclavo fugitivo enfrentaba castigos severos, incluyendo la muerte. Tras su huida, de alguna manera, Onésimo se había encontrado con el apóstol Pablo en la cárcel y al escuchar el evangelio de la salvación y vida eterna en Cristo, abrazó el evangelio y se convirtió al cristianismo.


Pablo al conocer que Onésimo había escapado de Filemón, quiso que nuevamente regresara con su amo para que siguiera adelante sirviéndolo, pero al ver que su hijo espiritual tenía algo de miedo de lo que Filemón pueda hacerle cuando regresara a su lado, el apóstol intercedió por Onésimo delante de su amo por medio de una carta. Pablo conocía a Filemón ya que igual que Onésimo, había abrasado el cristianismo por la prédica del apóstol. Tanto Filemón como Onésimo se habían convertido en hijos espirituales de Pablo, y no solo eso, sino que habían estreschado una gran amistad.


Por su amistad con Filemón, Pablo pidió respetuosamente que recibiera a Onésimo, no como un esclavo derrotado, sino como un hermano en Cristo. Además añadió que asumiría la responsabilidad total por las acciones de Onésimo, y pagaría cualquier perjuicio que hubiese cometido en su contra. Pablo no niega que Onésimo haya cometido un delito. Como esclavo fugitivo, Onésimo había violado la ley romana y había causado pérdidas económicas a Filemón. Sin embargo, en lugar de permitir que Onésimo cargue solo con las consecuencias de sus acciones se comprometió a pagarle personalmente y lo puso por escrito con su puño y letra. Esta firma no era simplemente una validación legal; era una promesa sellada con la sangre de su compromiso. A pesar de que Filemón era su amigo e hijo espiritual, no le exigió que recibiera a Onésimo, como si nada haya pasado, sino que le pidió como un favor personal en amor a Cristo. Con estas palabras, Pablo eleva su petición a su nivel más alto. No pidió por Onésimo, ni por la justicia, ni por la ley. Pidió por amor al Señor. El cumplimiento de esta petición le daría una profunda alegría espiritual.


Queridos hermanos. Pablo no actuó por si mismo al interceder por Onésimo, sino que siguió el ejemplo demostrado por Jesucristo. Cuando voluntariamente intercedió por toda la humanidad delante de su Padre Celestial. Jesucristo con su sacrificio en la cruz del calvario, pago todas las transgresiones cometidas por la humanidad en contra de Dios. Y gracias a este sacrificio, la humanidad alcanzó la justificación a sus pecados y ahora puede entrar a la morada celestial sin ningún temor


TITO 3. SALVOS POR BONDAD Y AMOR.

Fri, 02 Jan 2026

SALVOS POR BONDAD Y AMOR.


Tito 3:4 ... Cuando Dios nuestro Salvador dio a conocer su bondad y amor, 5 él nos salvó, no por las acciones justas que nosotros habíamos hecho, sino por su misericordia. Nos lavó, quitando nuestros pecados, y nos dio un nuevo nacimiento y vida nueva por medio del Espíritu Santo. 6 Él derramó su Espíritu sobre nosotros en abundancia por medio de Jesucristo nuestro Salvador. 7 Por su gracia él nos declaró justos y nos dio la seguridad de que vamos a heredar la vida eterna. NTV.


La salvación de la condenación eterna, no surge de la búsqueda del hombre, más bien, surge de la autorrevelación de Dios. Su naturaleza misma de bondad, amor y misericordia por la humanidad pecadora es el motor. El contraste es intencional y absoluto: no por las acciones justas que los hombres hayan hecho, sino por su infinita misericordia. El hombre debido a sus delitos y pecados estaba en una completa desgracia, su vida estaba destinada a una eternidad de sufrimiento en el lago de fuego, lejos de la presencia de Dios. Pero la misericordia activa de Dios, actuó en favor del hombre pecador y le liberó de esa desgracia, lo rescató de la condenación y le dió la posibilidad de que pueda vivir su eternidad junto a Él en el reino de los cielos. Por eso el hombre nunca tendrá un mérito al alcanzar la salvación, sino que el mérito siempre será de Dios.


La salvación no es una recompensa por mérito alguno, ni una transacción comercial donde el ser humano ofrece algo a cambio. Al contrario, Dios actúa movido por su propia naturaleza amorosa, independientemente de nuestras acciones. Esta es una verdad revolucionaria que desafía la lógica humana, acostumbrada a sistemas de mérito y reciprocidad. Dios ama no porque el hombre sea digno de amor, sino porque su esencia es amor. Dios por su misericordia, no simplemente perdona al pecador, sino que actúa para remediar la situación del pecador. Dios no perdona de manera abstracta, sino que remueve, limpia y elimina el pecado del hombre. Es como si Dios sumergiera al pecador en aguas purificadoras que restauran su dignidad y le devuelve a un estado de inocencia espiritual.


Dios por su misericordia da al hombre un nuevo nacimiento y vida nueva por medio del Espíritu Santo. Esta no es una simple reforma moral o mejora personal, sino un renacimiento radical. Cuando el creyente acepta a Cristo, tiene un nuevo nacimiento, comienza desde cero, pero esta vez con una naturaleza renovada. El antiguo yo, atrapado en el pecado y la separación de Dios, muere, y surge un nuevo ser, reconciliado con su Creador. Este renacimiento es obra del Espíritu Santo, la tercera persona de la Trinidad. El Espíritu no es una fuerza impersonal, sino el agente activo de la transformación espiritual. Es el Espíritu quien convence de pecado, quien regenera el corazón humano, quien capacita para la nueva vida. Sin su acción, la salvación permanecería como una verdad teórica sin poder transformador.


La vida nueva que ofrece Cristo no es meramente una extensión de la vida anterior, sino una existencia cualitativamente diferente. Es vida en comunión con Dios, vida caracterizada por la paz, el propósito y la esperanza. Es vida que trasciende los límites de la mortalidad física, anticipando la eternidad. Con esta nueva vida, el creyente es declarado justo en la presencia de Dios y tiene la seguridad de que heredará una vida eterna en el reino de los cielos. Esta vida eterna no es simplemente una extensión infinita de la vida presente, sino una existencia superior. Es comunión sin fin con Dios, ausencia de dolor y sufrimiento, plenitud de alegría y paz. Es la restauración completa de la relación entre Dios y la humanidad, rota por el pecado.


Queridos hermanos. El hombre no es salvo por lo que haya hecho, sino por lo que Dios ha hecho. El hombre no es amado porque sea digno, sino porque Dios es amor. Esta es la buena noticia del evangelio: que la salvación es un regalo gratuito,


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